XALAPA, VER.- Para concluir con el análisis de las reformas electorales en México, se debe señalar que las modificaciones a la Constitución surgidas de la reforma de 1996 fueron acompañadas por una reforma legal. Ésta contempló los siguientes puntos: 1) Derechos políticos y mecanismos jurídicos de protección, 2) Órganos y autoridades electorales, 3) Organización del proceso electoral, 4) Régimen de partidos, 5) Financiamiento, 6) Medios de comunicación, y 7) Duración de las campañas. En lo que se refiere al financiamiento, se determinó privilegiar su origen público sobre el privado y aumentar de manera considerable su monto. Los partidos, por ley, tendrán que contar con un sistema que les permita organizar sus finanzas para que éstas puedan ser auditadas en un futuro. Con respecto a los medios de comunicación, se estableció un tope a la contratación de tiempos y espacios en radio y televisión, el cual no podría ser mayor al 10% del total del financiamiento público a cada partido. También, se aumentó sustancialmente el tiempo oficial gratuito durante las campañas. En el tema de la duración de las campañas, se propuso la reducción del tiempo de las mismas; para presidente sería de 120 días, para diputados 75 días y para senadores 90 días. Los siguientes hechos, se constituyen a mi juicio, como los antecedentes que implican a la reforma actual -2007- y se crearon para evitar que sucedan incidentes como los que ocurrieron en la elección presidencial del 2000 con la agrupación “Amigos de Fox” la cual recaudó de diversos donantes 91 millones 227 mil 572 pesos con 23 centavos para la campaña electoral de Vicente Fox Quesada. Otro hecho, es lo consignado por el periodista de El Universal, Raymundo Riva Palacio, quien afirma que Fox se inmiscuyó en la campaña presidencial de Felipe Calderón en 2006 y como evidencia, dicho autor menciona que durante los primeros cuatro meses del 2006, el gasto del gobierno federal en comunicación social y publicidad se incrementó en 137%. De acuerdo con Riva Palacio, también, por medio del programa Oportunidades se apoyó la campaña presidencial de Calderón, ya que, según su investigación, la Secretaría de Desarrollo Social estipuló que hay 4 millones de votantes potenciales que podrían ser manipulados electoralmente. En consecuencia, surgió dentro de la Reforma del 2007 lo siguiente: A) Prohibir la compra de publicidad en radio y televisión. B) La suspensión de toda propaganda gubernamental durante las campañas. C) Que la propaganda de las entidades públicas sea institucional y que en ningún caso contenga nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público.” (Woldenberg). Otro aspecto importante de la reforma electoral de 2007, es el que contempla prohibir las campañas negativas con lo que se pretende elevar el nivel de debate. Sin embargo, las dudas que surgen con respecto a esto, ¿qué se entiende por campañas negativas? y ¿qué criterios se tomarán en cuenta para decir si una campaña cuenta con expresiones denigrantes? Un antecedente de esto lo fueron las “vehementes, extensas y combativas campañas políticas de 2006” que en lugar de informar a la gente, la dejaron más confundida y decepcionada. Por otra parte, existe un error de la reforma actual, que es el establecimiento de una contraloría interna al IFE que será nombrada desde la Cámara de Diputados. Si el IFE ya está siendo auditado cada año por la Auditoria Superior de la Federación, ¿para qué crear otro organismo que haga lo mismo? Y peor aún, al haber establecido que la contraloría será nombrada desde la Cámara de Diputados, esto implica que los partidos tendrán injerencia sobre la vida de un organismo electoral que es autónomo e independiente en sus decisiones. Esto considero, es un retroceso para el IFE ya que se equipara a desconfiar del árbitro electoral, como si necesitara de mayor vigilancia y supervisión de todos y cada uno de sus actos, para eso está conformado por un consejo ciudadano. La reforma electoral de este año busca resolver dos graves problemas a los que se enfrenta la democracia mexicana, el del manejo de los financiamientos y el uso y abuso de los medios de comunicación para posicionar la imagen de los candidatos.