| ¡Ponte las pilas! |
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| Escrito por Luis G. MARINO |
| Lunes, 01 de Marzo de 2010 00:00 |
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La relación entre los seres vivos y su ambiente lo estudia una ciencia llamada ecología. Así también se le llama a las acciones, no necesariamente científicas, a favor de la preservación de la naturaleza. La palabra proviene del griego “OIKOS” que significa casa o morada; ecología significa entonces “el estudio de la casa”. La tierra, que es nuestra gran casa, es un sistema vivo e interconectado. Todas nuestras acciones repercuten en ese sistema. Para actuar con conciencia es útil hacer un “estudio de nuestra casa”. La razón es simple: estando todo interconectado, lo que le hagamos al sistema tarde o temprano este nos lo regresará. Y esta afirmación es ciencia. Si cambiamos nuestros hábitos de consumo y la manera cómo desechamos la “basura” realmente podemos hacer un gran aporte a nuestro propio bienestar. -Prefiramos las bolsas de tela a las de plástico, que llenan por toneladas los rellenos sanitarios y demoran siglos en descomponerse. -Productos elaborados localmente que favorecen la economía de tu región y evita que toneladas de CO2 (causante del calentamiento global) emitidos por el transporte lleguen a la atmósfera. -Productos orgánicos, que promueven la salud, longevidad y ayudan a economizar en gastos médicos. -Productos que vengan en envases de fácil reciclaje. Mientras más complicado sea el envoltorio del alimento menos saludable será para ti y para la tierra. -Aplica las “3R”: reduce, reutiliza, recicla. El basurero local ya cumplió su ciclo de vida y está repleto de agentes cancerígenos, venenos y envases que tardan siglos en descomponerse.
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| Última actualización el Lunes, 08 de Marzo de 2010 20:06 |
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