| Orhan Pamuk, Nobel de literatura en la feria internacional del libro en Guadalajara. |
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| Escrito por Texto y fotos: María Di Paola BLUM |
| Lunes, 04 de Enero de 2010 00:00 |
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GUADALAJARA, JAL.- Orhan Pamuk, escritor novelista de origen turco y ya consagrado al altar de los grandes novelistas del siglo XXI con un premio Nobel de literatura en el 2006, fue huésped encantador de la 23 Feria Internacional del Libro en la Ciudad de Guadalajara. “El museo de la inocencia” fue el libro que se promovió en esta ocasión. En la mañana Orhan fue protagonista del inicio de las labores en el salón literario. Una de las preguntas que le hicieron fue: “¿Cómo pronuncias tu nombre?” Oooran, contestó él, casi cantando, para que se le grabara bien en la mente de los presentes que aplaudieron y rieron con gusto. La feria en sí, es una gigantesca maquina promocional donde hay que saberse mover porque el flujo de gente es simplemente asombroso, fluye como un río entre miles de libros, y exposiciones de artefactos, unos más atractivo que otros, casi para robarle atención al que está a lado. Orhan Pamuk parecía navegarlo todo en canoa, respondía a las preguntas plácido y tranquilo, confiaba su personal punto de vista casi como si al fin estuviéramos en un circulo muy intimo y en la realidad éramos miles. Contó de su apego y pasión por los libros y dijo que empezó desde joven a leerlos y coleccionarlos. En los estanques de su biblioteca de Estambul cuenta con una preciosa colección de 16 mil libros, le gusta el contacto táctil con el libro, en especial el olor que es propio de un libro y de broma comentó que si de un lado es cierto que en el futuro los libros estarán disponibles en línea, él todavía espera que se invente un botón en las computadoras que al picarlo te pase ese olor y sensación, además del contenido. Nos confió que desde los 6 hasta los 16 años de edad, leía libros y con eso quería “formar” su carácter y personalidad: se sumergía en la historia y quería salirse de allí chapeado de nuevos valores que lo fortalecieran en la vida y lo hicieran el hombre que es. Hoy en día admite que lee sólo para tenerse informado, esa maravillosa magia ya no se volvió a repetir, ahora que es “un hombre hecho”.
Texto Completo en Edición Impresa.
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| Última actualización el Lunes, 04 de Enero de 2010 07:31 |
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